La inclusión de los hijos en la terapia de pareja

Básicamente, la psicoterapia se refiere a ese punto de reflexión al que se llega con la ayuda de un profesional acerca de un problema específico. La idea es analizar detalladamente y poner sobre la mesa todos los factores involucrados y así entender de forma clara la situación. Luego, el terapeuta guía a la persona hacia la superación del problema, planteando metas y objetivos buscando un cambio de pensamientos, sentimientos y conductas.

Cuando en este caso el problema es de pareja, la terapia ofrece una oportunidad de re-aprendizaje personal, una especie de “reinicio” incentivando: Intercambios de palabras y acciones placenteras entre ambos, Comunicación adecuada de aspectos positivos y negativos, Negociación mediante acuerdos ganar-ganar y Resolución efectiva de conflictos específicos de la cotidianidad.

La terapia de pareja puede ayudar a recuperar ese equilibrio familiar que se pierde cuando los roles principales no logran acuerdos positivos para todos. Pues existe insatisfacción y se presentan reiterados problemas en la relación, los cuales no se logran resolver por sí mismos y, obviamente, esto conduce a discusiones infructuosas o distanciamiento entre ambos.

Ese es el momento preciso para empezar una terapia  de pareja, sin embargo, cuando los involucrados son también padres es recomendable incluir a los hijos en una Terapia Familiar en conjunto, entendiendo que el objetivo de la intervención son los sistemas familiares. La Terapia Familiar está indicada cuando la finalidad es mejorar la capacidad de los miembros de la familia para apoyarse mutuamente. Es fácil para los hijos adoptar esos patrones negativos y crear en su inconsciente la idea de que así es la forma “normal” de llevar una relación de pareja y/o familiar. Muchas veces es necesario la intervención de un especialista que desde una óptica imparcial guíe a esa pareja o a esa familia hacia una vida de respeto, asertividad y comunicación.

En general, cualquier situación o problema que afecte a las relaciones entre los miembros de la familia, su funcionamiento y su rol de apoyo, puede beneficiarse de la Terapia Familiar. Involucrar a otros miembros de la familia de un individuo o de su red social en el tratamiento puede ayudar a evitar la patologización de ese individuo y también a abordar el problema de manera más eficaz.

Hacer terapia de pareja o Familiar solo significa el deseo de mejorar, de hacer las cosas bien y de preservar ese núcleo que a todos mantiene en equilibrio. La palabra principal en cualquier tipo de terapia definitivamente es el Perdón y a partir de allí se abrirán infinidades de puertas que guiarán a los involucrados por el camino correcto.